La obra de Takuro Kuwata es pura reinvención, la cerámica tradicional se mantiene vigente en cada poro de la pieza pero destila un aire nuevo, un aire vanguadista y chillón. Como un canto desafinado  en una partitura clásica.

Los esmaltes abigarrados y espesos proyectan una gran dosis de barroquismo, pero al contrario de lo que pueda parecer en un primer instante, finalmente explota una simplicidad pulcra y primitiva.

Fotos cortesía Takuro Kuwata